Guía de tabernas y bares en la Cava Baja de Madrid
La Calle de la Cava Baja es el epicentro del tapeo madrileño, una estrecha calle de 300 metros en el barrio de La Latina que alberga más de 50 tabernas tradicionales. Los siete establecimientos investigados forman parte de esta ruta gastronómica imprescindible, todos ubicados a escasos metros unos de otros, permitiendo realizar una ruta de tapas caminando. A continuación se presenta la información detallada de cada uno.
1. Taberna Cava Carbón
Descripción: Restaurante especializado en cocina a la brasa reinventada, ubicado en el corazón del Madrid castizo. La propuesta gastronómica se centra en el fuego de carbón de encina como protagonista absoluto. Especializado en carnes maduradas Cavacarbon (destaca su chuletón de vaca madurada de 750g), pescados frescos del día y verduras de temporada cocinadas a la parrilla. Ofrece parrilladas para compartir (chorizo, panceta, entraña, chistorra, pollo, solomillo), arroces melosos para dos, pulpo a la brasa con patata revolcona trufada y gambones a la parrilla. El ambiente combina elegancia con espíritu tradicional: paredes de ladrillo visto e iluminación cálida. Carta de vinos cuidada con selecciones de Ribera del Duero y Albariño.
Dirección: Calle de la Cava Baja, 8, Centro, 28005 Madrid
Teléfono: +34 647 79 83 00
Web: cavacarbon.com
2. Taberna Los Castizos
Descripción: Taberna tradicional madrileña ubicada en el corazón del barrio de La Latina. Ofrece cocina castellana y madrileña en un ambiente rústico y acogedor con vigas de madera a la vista y paredes de piedra. Sus especialidades incluyen los icónicos huevos rotos con jamón, croquetas caseras, callos madrileños, patatas bravas y paella mixta. Cuenta con una amplia carta de vinos locales y regionales. Abierto los 7 días de la semana sin necesidad de reserva.
Dirección: Calle de la Cava Baja, 34, Centro, 28005 Madrid
Teléfono: +34 647 79 83 00 / +34 651 01 16 70
Web: tabernaloscastizos.com
3. Taberna Tita Pepa (La Tita Pepa)
Descripción: Taberna de estilo andaluz en la emblemática Cava Baja. El ambiente evoca un patio andaluz con toques modernos y cuenta con música en directo. Especializada en cocina andaluza y madrileña, destaca por su pescaíto frito, jamón ibérico, callos, rabo de toro, alcachofas a la plancha, tortitas de camarón, croquetas de chipirones, solomillo, foie y sepia. Ofrece variedad de vinos y vermut de grifo. Servicio de mesa con tapas y raciones abundantes.
Dirección: Calle de la Cava Baja, 15, Centro, 28005 Madrid
Teléfono: +34 651 01 16 70 / +34 674 71 09 59
Web: titapepa.com
4. Cava Baja 17
Descripción: Gastropub y bar de tapas vibrante en el corazón de La Latina. Propuesta gastronómica española con toques mediterráneos, incluyendo opciones veganas, vegetarianas, sin gluten y sin lactosa.Especialidades muy valoradas: rabo de toro (considerado excepcional), costillas, gambas, paella y sangría casera. Ambiente animado y acogedor con música en vivo y eventos especiales. Local accesible, climatizado con WiFi gratuito. Popular tanto entre locales como turistas por su excelente relación calidad-precio.
Dirección: Calle de la Cava Baja, 17, Centro, 28005 Madrid
Teléfono: +34 629 64 27 46
Web: cavabaja17.com
5. Taberna El Schotis
Descripción: Taberna tradicional española ubicada en el histórico barrio de La Latina. Ofrece cocina mediterránea y española auténtica en un ambiente castizo madrileño con decoración de azulejos azules y blancos típicos. Cuenta con barra al estilo tradicional, varios comedores interiores (3-4 salas) y terraza exterior. Sus especialidades incluyen tapas variadas, tortilla española de renombre, croquetas de jamón, pulpo a la plancha, morcilla, pimientos de padrón y paella. Es un establecimiento amplio ideal para el tapeo nocturno.
Dirección: Calle de la Cava Baja, 11, Centro, 28005 Madrid
Teléfono: +34 674 71 09 59
Web: schotis.com
6. Taberna La Chata
Descripción: Taberna tradicional madrileña con una llamativa fachada de azulejos decorativos que la hace inconfundible. Su interior presenta decoración taurina característica con cabezas de toros embalsamadas, vigas de madera, jamones colgados y ambiente castizo del viejo Madrid. Dispone de barra en planta principal y comedor en sótano. Destaca por ofrecer tapas gratis con la consumición. Especialidades más reconocidas: rabo de toro (considerado excepcional), callos a la madrileña, tostas de cecina con queso de cabra, huevos en cazuelita de barro, timbal de setas con foie, croquetas de jamón y pimientos rellenos de bacalao. Muy valorada por su relación calidad-precio.
Dirección: Calle de la Cava Baja, 24, Centro, 28005 Madrid
Teléfono: +34 913 66 14 58
Web: tabernalachata.com
7. Bar La Galera
⚠️ Información no disponible
La página web oficial barlagalera.com presenta contenido mínimo (únicamente muestra el nombre "Bar La Galera" y la opción "Menú" sin información adicional). barlagalera No se ha podido localizar este establecimiento específico en Madrid a través de fuentes secundarias como Google Maps, TripAdvisor u otras guías gastronómicas.
Web: barlagalera.com
Todos los establecimientos se encuentran en el distrito Centro, código postal 28005, a escasos minutos caminando de la estación de metro La Latina (línea 5) y a 5 minutos de la Plaza Mayor. La Cava Baja es especialmente popular los domingos después de visitar El Rastro (mercadillo tradicional) y los jueves y viernes por la noche.
Restaurantes y tabernas en Cava Baja: guía completa del corazón de La Latina en Madrid
Cava Baja concentra, en apenas unos cientos de metros, lo mejor de la tradición gastronómica madrileña. Tabernas con décadas a sus espaldas, barras donde el jamón cuelga del techo y guisos que llevan haciéndose igual desde que los abuelos de los actuales cocineros mandaban en la cocina. Esta guía recorre los restaurantes y bares que merece la pena conocer si pasas por el barrio de La Latina, desde las tapas más clásicas hasta los platos que han dado fama internacional a esta calle.
¿Qué hace especial a los restaurantes de Cava Baja?
Una calle con siglos de historia gastronómica
El nombre de Cava Baja viene de las cavas —los fosos— que rodeaban la muralla medieval de Madrid. Aquella función defensiva quedó obsoleta hace mucho, pero la calle conserva algo de fortaleza: la de sus recetas. Muchos de los establecimientos que hoy sirven cocido y callos llevan abiertos toda la vida, y sus dueños heredaron el oficio junto con los fogones. Pasear por aquí tiene algo de viaje en el tiempo, con fachadas que han visto pasar a generaciones de comensales y barras que acumulan historias suficientes para llenar varios libros.
Un ambiente que no se encuentra en otro sitio
A partir de la hora del aperitivo, Cava Baja cambia de ritmo. La calle se llena, las conversaciones saltan de una barra a otra y el olor a carne a la brasa se mezcla con el de los guisos que llevan cociendo desde primera hora. Terrazas improvisadas, gente de barrio junto a turistas, y esa sensación de que aquí se viene a comer bien, no a posar para fotos. Cada taberna compite con la de al lado por tener la mejor tortilla, las croquetas más cremosas o el vino más honesto. Esa rivalidad amistosa, lejos de restar, convierte la zona en un ecosistema gastronómico donde la calidad se mantiene alta por pura presión del vecindario.
Cocina madrileña de verdad en cada local
Lo que se come en Cava Baja no es una versión edulcorada de la gastronomía castellana pensada para el visitante. Callos a la madrileña con su punto de picante, cocido servido en sus tres vuelcos, rabo de toro que se deshace al tocarlo con el tenedor. El jamón ibérico de bellota preside muchas barras, y la brasa es el método preferido para trabajar las carnes. Los postres caseros —arroz con leche, torrijas cuando toca— y las croquetas artesanales completan una oferta que va directa al paladar sin artificios.
¿Cuáles son las mejores tabernas para tapear en Cava Baja?
Taberna El Schotis: tradición sin concesiones
El Schotis es una de esas tabernas que llevan tanto tiempo en la calle que ya forman parte de ella. Su carta apuesta por lo de siempre —carne al carbón, guisos de cuchara, producto de temporada— y lo hace con una seguridad que solo dan los años. La barra está animada a cualquier hora, y las tapas son de las que llenan el plato y no solo la vista. Si vas en fin de semana, reserva. El local se llena con gente que repite porque sabe lo que le espera: comida madrileña directa, sin rodeos y con un servicio que te hace sentir como en casa.
Bar La Pepa y Tita Rivera: dos imprescindibles del tapeo castizo
La Pepa tiene ese punto de taberna de barrio donde las tapas salen generosas, bien hechas y a un precio que no duele. La carta se centra en clásicos que funcionan —jamón, croquetas, guisos— elaborados con un cariño que se nota en cada bocado. Tita Rivera, por su parte, se ha labrado una reputación propia mezclando tradición y toques más actuales sin que el resultado chirríe. Los dos son perfectos para un tapeo largo, de esos en los que vas pidiendo poco a poco mientras el vino hace su trabajo de acompañamiento. Cada plato sale con producto de primera, y eso se percibe desde la primera tapa.
Los huevos rotos y las croquetas: señas de identidad de la zona
Si Cava Baja tuviera un plato bandera, serían los huevos rotos. Parece sencillo: huevos fritos sobre patatas crujientes, con jamón ibérico encima. Y lo es, en teoría. Pero la diferencia entre unos huevos rotos correctos y unos que te dejan sin palabras está en detalles que no se ven: el aceite, el punto de la yema (líquida, siempre líquida), el corte de la patata. Cada taberna defiende su versión como la mejor, y hay quien se recorre media calle comparando. Algunas añaden setas, pimientos de padrón o incluso foie, aunque la versión clásica con jamón sigue siendo la que más se pide.
Las croquetas merecen capítulo aparte. Artesanales, con bechamel densa y cremosa, crujientes por fuera y fundentes por dentro. Las hay de jamón, de bacalao, de setas, de lo que la temporada mande. En los buenos sitios de Cava Baja, una croqueta no es un aperitivo de relleno: es una declaración de intenciones.
¿Cómo reservar en los restaurantes más conocidos de Cava Baja?
Posada de la Villa: cocina castellana con historia en cada pared
Ubicada en el número 17, la Posada de la Villa es probablemente el restaurante con más pedigrí de toda la calle. Los techos abovedados, las vigas de madera y la decoración original te sitúan en otra época antes de que llegue el primer plato. Y cuando llega —cocido madrileño, callos, carnes a la brasa, rabo de toro—, la impresión se confirma: aquí se cocina como se cocinaba antes, con tiempo y respeto al producto. Reservar con antelación es casi obligatorio si quieres comer en fin de semana. El esfuerzo de planificarlo merece la pena.
Posada del Dragón: producto de mercado con personalidad propia
La Posada del Dragón comparte vecindario con la de la Villa, pero tiene carácter propio. Su cocina pone el foco en el producto fresco y de temporada: carne al carbón, pescados de mercado y tapas que reflejan lo que había esa mañana en la lonja. El local ofrece distintos ambientes —barra para picotear algo rápido, mesas para sentarse con calma— y la carta mezcla recetas castellanas con guiños contemporáneos que no traicionan la esencia del sitio. La fama del Dragón ha crecido hasta atraer comensales de toda Madrid, así que conviene llamar con varios días de margen para asegurar mesa.
Consejos prácticos para reservar
La mayoría de tabernas y restaurantes de Cava Baja aceptan reservas por teléfono, y cada vez más ofrecen la opción de hacerlo por internet. Para comer en fin de semana, llama al menos con una semana de antelación. Entre semana, dos o tres días suelen bastar. Algunos locales más pequeños funcionan por orden de llegada, así que si no has reservado, la estrategia pasa por llegar pronto: sobre las 13:30 para comer, hacia las 20:30 para cenar. Consultar la carta en la web o redes sociales del restaurante antes de ir te ahorra tiempo y te ayuda a elegir el sitio que mejor encaja con lo que te apetece.
¿Qué platos hay que probar sí o sí?
Los huevos rotos: un clásico que no aburre
Ya los hemos mencionado, pero merecen un apartado propio porque son, con diferencia, el plato más pedido en toda la zona. La versión básica lleva patatas cortadas a mano, huevos con la yema rota y jamón ibérico. A partir de ahí, cada cocinero improvisa: hay quien pone pulpo, quien apuesta por la chistorra y quien corona el plato con trufa rallada. Lo que no cambia es lo que hace grande a este plato: la yema líquida mezclándose con la patata caliente. Una vez que lo pruebas, entiendes por qué hay gente que viene a Cava Baja solo por esto.
Carne al carbón y productos de temporada
El carbón manda en muchas cocinas de la zona. Chuletones de buey, secreto ibérico, entrecots, solomillos… La selección de piezas es rigurosa, y la brasa hace el resto, aportando ese punto ahumado que ningún otro método de cocción consigue igualar. A la carne la acompañan productos de temporada que van cambiando la carta a lo largo del año: setas en otoño, espárragos en primavera, pimientos asados en verano. Esa rotación estacional significa que dos visitas separadas por unos meses pueden ofrecer experiencias bastante distintas, lo cual es otro motivo para volver.
El vino: compañero imprescindible
Las cartas de vinos en Cava Baja están a la altura de la cocina. Tintos con cuerpo para las carnes y los guisos, blancos frescos para los pescados y las tapas más ligeras, con presencia destacada de caldos de la Comunidad de Madrid y de Castilla. Muchas tabernas sirven vino por copas, lo que permite ir probando distintas referencias a lo largo de la comida sin atarte a una botella entera. En los locales con más recorrido, el personal sabe recomendar maridajes con criterio, así que dejarse aconsejar suele ser buena idea.
¿Dónde comer según tu presupuesto?
Cocina tradicional a buen precio
Comer bien en Cava Baja no exige vaciar la cartera. Varias tabernas ofrecen menús del día entre semana con platos contundentes —cocido, callos, guisos de cuchara— a precios razonables. El tapeo en barra es otra opción económica y muy recomendable: pides dos o tres tapas, una caña o un vino, y comes de maravilla por bastante menos de lo que costaría sentarte a la mesa. Las recetas son las mismas que en los locales más caros; lo que cambia es el formato, no la calidad.
Tabernas para tapeo informal: el ejemplo de El Chato
El Chato representa a la perfección ese modelo de taberna castiza donde lo que importa es la barra, el plato y la conversación. El vino se sirve en chatos —de ahí el nombre—, las tapas salen a un ritmo constante y el ambiente es el de toda la vida: animado, ruidoso a ratos, con esa mezcla de parroquianos de siempre y caras nuevas que da vida a cualquier bar. Croquetas, jamón cortado al momento, huevos rotos, raciones de lo que haya fresco. No hay pretensiones, y precisamente por eso funciona tan bien. El horario es amplio —desde mediodía hasta la noche—, lo que lo convierte en una opción cómoda para casi cualquier plan.
Opciones de cocina más actual cerca de Cava Baja
La tradición domina el barrio, pero en los últimos años han aparecido restaurantes que incorporan técnicas y presentaciones contemporáneas sin perder el respeto por el producto local. Sus cartas reinterpretan platos típicos con toques de autor, fusionan influencias y cuidan la estética del plato tanto como el sabor. La decoración suele ser más moderna, aunque respeta la arquitectura antigua de los edificios —muchos de ellos centenarios—. Las cartas de vinos tienden a ser más arriesgadas, con referencias menos conocidas y maridajes que sorprenden. Para quien busca algo distinto sin salir del barrio, estos locales ofrecen un contrapunto interesante al clasicismo de las tabernas de toda la vida.
¿Qué más hay por La Latina, más allá de Cava Baja?
Rincones que merecen una visita en el barrio
La Latina no se agota en Cava Baja. Las calles adyacentes —Cava Alta, las plazas cercanas a la Plaza Mayor— están salpicadas de tabernas y restaurantes que mantienen el mismo nivel. La Galera, por ejemplo, es otro nombre que suena con fuerza entre los locales. Cada rincón del barrio tiene su propio carácter, pero todos comparten algo: el compromiso con la cocina de siempre, el producto honesto y un trato cercano que convierte una comida cualquiera en algo más agradable de lo esperado. Explorar más allá de la calle principal depara sorpresas, sobre todo esas tabernas pequeñas que no aparecen en las guías y que los vecinos frecuentan a diario.
Tabernas con sabor a pocos metros
En las calles que rodean Cava Baja abundan tabernas con cartas tan sólidas como las de la propia calle. Callos, cocido, rabo de toro, carnes a la brasa, pulpo… La oferta es amplia y la calidad se mantiene. Muchas de ellas sirven por orden de llegada, lo que les da un punto de espontaneidad que las tabernas con reserva pierden a veces. Las paredes decoradas con fotos antiguas, azulejos pintados y objetos que cuentan la historia del Madrid castizo le dan al sitio una personalidad que ningún interiorista podría replicar. El trato del personal —directo, sin afectación— es otra seña de identidad que se agradece.
Cómo organizar una ruta de tapas por la zona
La densidad de buenos locales en tan poco espacio invita a hacer una ruta de tapas, y la verdad es que pocas experiencias gastronómicas en Madrid la superan. La idea es sencilla: empieza en un extremo de Cava Baja y ve avanzando. En cada parada, una o dos tapas y un vino. Croquetas aquí, huevos rotos allá, un plato de jamón en la siguiente, carne al carbón un poco más adelante. No te llenes en el primer sitio, que la calle es larga y cada local tiene su especialidad. Deja hueco para los postres caseros —el arroz con leche de algunas tabernas justifica la visita por sí solo—.
El mejor horario depende de lo que busques. A partir de las 13:00 el tapeo de mediodía tiene un ritmo tranquilo, casi familiar. Desde las 20:00, el ambiente sube de intensidad y la calle se convierte en una fiesta contenida donde el buen comer es el protagonista. Los fines de semana, la afluencia se multiplica, así que paciencia si hay cola: en Cava Baja, la espera casi siempre compensa.
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